La Muerte Roja
Un día, la sangre inundo el pueblo
con la bendición de mí, muerte
en la mente, y en el cuerpo, el
dio por rendido su coraje,
fabricó una cárcel hermosa
con galerías de colores,
allí dentro metió a sus bestias
con máscaras de demonios,
apuntando a sus altos temores
cada cierto tiempo que pasa
el gran reloj de ébano, certero
reanima sus corazones, y
abre de nuevo el umbral
regresando a la realidad
viendo que aun están bien
mientras yo espero también,
el momento perfecto... o que?
pensaran olvidarse de mí?
que no iré a su búsqueda?
que no los llevare?
Ja! no me dejare ver
hasta que la fiesta este
en total oscuridad...
¿quién se atreve a qué?
pálidos como algodón
veo sus vidas en mi
doy comienzo al ritmo
camino, camino..
me muestro como soy
con mis ropas teñidas
rojas como el cielo
a la hora de ir a dormir,
hora de ir al infierno
camino, camino..
me sigue el
príncipe
detrás de mi, sagaz
voy adentrándolo
a la oscuridad perpetua,
llego a la séptima galería
doy vuelta mi rostro, y
escucho un fuerte grito!
el cayo como una pluma
sin verme siquiera, caíste
disfrute de tu partida
y con mi rostro descubierto,
sin expresión alguna
sigo disfrutando mi día, y
doy muerte a las bestias
cazándolas una por una
hasta la última gota roja
detengo la cacería, saciado
el reloj se detiene también
junto al último ser asesinado
las llamas se apagan también..
Y las tinieblas, la corrupción
y yo, todo lo dominamos...