Crónicas de un Republicano
Comienzos de la República
Entre tantos murmullos que distraían mis pensamientos, uno llego hasta mí cabeza... como todos saben, la ciudad de Ullathorpe siempre se ha caracterizado por una gran masa poblacional, invariable en todo momento.
Se trataba de un pequeño tumulto de ciudadanos imperiales, quienes se dieron a conocer, eran varios y entre todos estos predominaba un hombre a la cabeza de aspecto varonil y muy decidido.
Llevaban como distintivo un pañuelo naranja ligado en su brazo izquierdo con una insignia, al parecer buscaban la atención de todos los lugareños.
Luego de variados intentos, el enigmático líder de esta comunidad dirigió unas palabras a las poblaciones.
- ¡Atención! Me presento a ustedes, antes de todo, mí nombre es Fausto. - Dijo aquél sujeto con una voz imponente.
Las multitudes acallaron para cederle la palabra a Fausto.
- Como verán, vengo acompañado de diversos seguidores, juntos conformamos una organización denominada las fuerzas libertarias de la república, a continuación pasaré a explicar mis razones -
- La República como pueden notar es un ejército creado con el fin de luchar contra la opreción generada en el Imperio por el Rey y sus subditos, esta agrupación mantiene como eje central la libertad de cada individuo sin diferencias de credo o raza - Continuó explicando aquél hombre.
Algunos campesinos, en su mayoría humildes y de bajos recursos se interesaron en aquél discurso.
- Todos aquellos que estén dispuestos a formar parte de la resistencia, serán bienvenidos con gusto y se les brindará armas de combate, una buena manutención y un lugar en nuestras filas - Terminó su discurso.
Al momento en que Fausto abandonó el lugar, varios ciudadanos acudieron con preguntas y de que forma podrían formar parte de aquella agrupación clandestina.
Por mí parte ya no encontraba ningún interés en mí vida, además de que mí trabajo como leñador no rendía fruto alguno, de modo que me busqué un cierto interés en aquella organización.
Luego de varios días, con un cargo asegurado dentro de las filas de la república, asistí a la primera reunión organizada por la congregación denominada la "Asamblea Única", con el fin de encontrar una solución pacífica a este problema que incrementaba día a día en el Imperio.
Así fue como permanecimos en una cámara a la espera del Rey, bajo los insesables discursos alentadores de Fausto, pero este jamás llegaría.
El Imperio ignoró nuestros ideales de libertad nombrandonos como un problema "Insignificante". La República en aquellos momentos se encontraba conformada por simples campesinos sin ninguna preparación militar, de modo que no significamos amenaza alguna para el Imperio y sus tropas reales.
Pero sin embargo los movimientos de las Fuerzas Libertarias de la República no sesaron, es más se incrementaron... cada día lograbamos más adeptos alimentados por los largos e intensos sermones que reflejaban la cruel realidad que sufría el Imperio.
La tensión aumentaba día a día en los pueblos. Los rumores de revuelta eran moneda corriente. En los multitudinarios comercios de Banderbill, donde habitantes de todos los pueblos se reunían, la desconfianza crecía entre mirada y mirada. El enemigo podría dejar de ser el Demonio y sus Hordas, para a ser los mismos ciudadanos los que se conviertan en la amenaza para el Imperio. - ¿Qué se puede hacer cuando se espera un golpe y no se sabe quien lo dará? - ¿Cómo se puede vivir en paz si no se puede confiar en aquellos que una vez llamaste amigos?
El primer revuelo social que dió origen a todo el descontrol, generó una víctima, sí, lo recuerdo muy bien...
Me encontraba apartado en una esquina de la pequeña tasca asentada en la ciudad de Ullathorpe, cuando comenzó el incidente.
- Puesshh, io te digo.. *Hip* ezse rey eshh un zsimple fanfarrón - Comentaba un miembro de las fuerzas republicanas.
- Tu líder no es más que un farsante lleno de discursos, habladurías sin sentido alguno y promesas falsas - Respondió agresivamente un campesino de por allí.
- ¡Callad!, *Hip* esshhhtúpido zsiervo del emmperador - El primer vaso, fué arrojado.
Tiempo después, un guardia del Imperio ingresó al establecimiento, en fin de aportar orden a la ocación ya que las cosas se habían salido de control, todos los campesinos, republicanos, y demás renegados se encontraban en plena batalla campal por simples necedades, insignificantes en su totalidad... creo que ya conocen a los lugareños, más cuando se encuentran ebrios y cegados por la ira.
- ¡Acompañadme a la salida escorias defensoras de la libertad!, aquí no generarán ningún alboroto - Exclamó el guardia imperial.
Fausto, en aquél momento se encontraba dentro del establecimiento sin haber bebido más que una pinta de cerbeza, aprobechó su situación de lucidez para terminar con la vida representante del Imperio y acallar todas sus demandas.
- Aquí tienes tu recompensa, maldito perro sarnoso de Arispar - Murmuró.
Tres campesinos de la resistencia se alzaron sobre el guardia imperial, quitaron sus armas y lo degollaron.
Ya todos en las ciudades del Imperio estaban enterados sobre aquél desastre en la cantina de Ullathorpe.
La guerra del Imperio contra las fuerzas republicanas era inminente, una gran batalla daría comienzo si no se hacía algo pronto. - ¿Qué podríamos pretender contra un golpe inesperado? - y más cuando el enemigo se trataba del mismo Imperio y sus centenares de tropas armadas.
Al no tener recurso alguno, no encontramos más remedio que escapar a nuevos horizontes, más halla del mar y este continente... la tierra tan augurada.
Pocos días después se nos fué notificado un nuevo punto estipulado para partir en busca de los territorios olvidados del continente oeste, capturaríamos la ciudad Wonder para luego forjar la capital de nuestro imperio, bajo el nombre de "La República".
Fausto, poco tiempo después terminaría su vida en el continente oriental, cuentan, que recostado en el húmedo suelo de tierra, esbozo una sonrisa en su rostro, al fallecer de este modo en que nació... libre al fin.



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.Resulta que sos muy buen narrador.
Rhugar, quede impresionado con este pequeño relato. Me sorprende como relatas, vocabulario que usas, entre otras cosas. Me parece ipresonante lo que hiciste. me dejaste sin palabras (literalmente ya que no puedo poner mas) 

