Salvamento y escape
El campo de batalla era un desastre. Aún había una encarnizada batalla en los alrededores del fuerte pero parecía que estaba siendo perdida por los caoticos. No quedaban muchos pero se defendían con todo lo que tenian: Hechizos, hachas, flechas. Todo atormentaba a las Legiones Reales. Ninguna facción estaba dispuesta a rendirse sino que a luchar con valor.
Salí del fuerte y observé lo que pasaba. Había muchos de mis compañeros muertos en las cercanias pero... ¡Uno aún estaba vivo!. Me acerqué a él. Era el cazador al que le habia dado mis flechas. Saqué unas pociones rojas de bolsillo y se las dí en medio del desastre. Poco a poco se fue recuperando. Diez segundos despues agarro su arco y sus flechas y, mientras lo ayudaba a levantarse, me agradeció.
-Gracias -me dijo el arquero -es la segunda vez que me salvas.
-No ha sido nada... -le contesté y de repente caí al piso tras un fuerte golpe en la cabeza, perdiendo el conocimiento.
Me sentía adolorido, la cabeza me dolía mucho y críia haber sido capturado por las Hordas del Caos,y que luego me torturarían. Aún escuchaba los gritos de dolor de muchos y los gritos de ira de orcos. En especial el de uno,que parecia estar muy cerca mio.
Abri los ojos. Y lo primero que ví fue a un orco sangrando pero con un martillo que parecía caer hacia mi. Entonces reaccioné.
-Ahhhhhhh!!!! -grité, sabiendo que pronto no hablaría más.
Por suerte estaba equivocado. Escuché el silbido de una flecha y el golpe de un cuerpo cayendo al piso. Abrí nuevamente los ojos. Bartuk estaba al lado mio, muerto, con una flecha clavada en su pecho.
-Estas bien amigo -escuché que me decia el cazador -te salve de ese orco.
Esta vez el ayudando a levantarme me preguntó:
-¿Quien era ese orco? ¿Que ha pasado con el pergamino?
-Se llama Bartuk. Agarró el pergamino que estamos buscando y luego...
-Despues me cuentas, ¡¡¡¡Corre!!!!!! -me gritó y agarrandome del brazo empezó a correr mientras yo lo seguía.
-Pero, ¿por qué?
Mi respuesta quedó respondida inmediatamente: Una flecha entró en el fuerte e, inmediatamente, se empezó a quemar.
-¿Que pasó? -le pregunte,confundido.
-Era una flecha especial caótica que tienen todos sus cazadores -me decía mientras nos alejabamos y cruzabamos el foso del fuerte -queman todo al tocar su objetivo.
Nos encontramos con Arispar en poco tiempo y furioso me dijo:
-¡¿Biblios?!. ¡Estás vivo!. ¿Donde estabas? ¿Me desobedeciste? ¿Y que pasó con el pergamino?
-Si Arispar, te he desobedecido. Fuí al fuerte pero para protegerme. Los caóticos estaban avanzando -le empezé a explicar. El pergamino estaba con un orco caótico y ahora debe estar destruido.
-Oh no. Ahora el Demonio posee uno y obtendrá todos los Fragmentos de Alkar -dijo preocupado.
-El demonio posee uno falso. Será imposible que los encuentre con ese pergamino.
-Parece ser que el secreto de perdió para siempre -dijo Arispar aunque yo sabía que eso no era cierto pero no debía decirle.
-Es hora de salir de aqui. Tu, cazador, dile a todos que nos retiramos. Biblios ven conmigo. Iremos a Suramei con los otros soldados.
¡Retirada! -gritó Arispar.
Empezamos a irnos de alli pero cuando llegamos al bosque muerto:
-Corre Biblios -me gritó -Debemos salir de aqui.
-¡Un enemigo Arispar! -le dije al ver a un arquero criminal entre los arboles perecidos.
El criminal estaba huyendo y no nos había visto. Arispar lo empezó a perseguir sigilosamente y de repente lo atacó con su espada. El criminal cayó muerto tras el golpe de Arispar.
-Ven Biblios -me llamó.
Allí estaba el criminal muerto,que habia agarrado flechas de los caoticos caídos.Agarre algunas (Por si las dudas,pensé) y seguí a Arispar por el ultimo trecho del viaje: El lago de Suramei.
-Iré primero -me dijo Arispar.
Empezé a vigilar que nadie se me acercara. Y de hecho nadie se me acercó a mi sino a Arispar. Un asesino se estaba acercando sigilosamente a él dispuesto a matarlo.
¿Que tendría que haber hecho?
Si hubiera alertado a Arispar,el asesino se lanzaria hacia él antes de tener alguna posibilidad. No podía buscar ayuda ya que los otros Armadas que venían con nosotros se habían quedado a cubrir la retirada en el Bosque Muerto. Entonces hice algo que, ahora que lo pienso bien, podría no haber funcionado y Arispar podría haber muerto.
¡¡¡Auuuuuuuuuuuu!!! -grité tratando de aullar como un lobo.
Arispar se dió vuelta instintivamente asi como el asesino me miró para ver que pasaba. Entonces Arispar entendió lo que sucedía y atacó con su espada dorada al asesino. A pesar de que no estaba muerto estaba muy debil para atacar. Pero ahora tenia otro problema. Unos lobos verdaderos habían empezado a atacar a Arispar y lo habían rodeado, lo que me hizo acordar a la primera vez que nos habíamos encontrado. Corrí hacia a Arispar y sin pensar bien en lo que hacia le tiré una flecha que le habia sacado a un caótico a un árbol al lado de Arispar.
El fuego ahuyentó a los lobos y Arispar corrió antes de que pudiera ser quemado. Luego agarré la otra flecha que tenia y se la tiré al asesino, que se estaba levantando. Pronto su armadura se empezó a quemar y se tuvo que lanzar al lago para apagar el fuego. Sin embargo se ahogó por el peso de su pesada defensa corporal.
-Muchisimas gracias Biblios, me has salvado -me dijo estrechandome la mano -Estoy en deuda contigo eternamente.
Nos reunimos en Suramei con los supervivientes de la batalla. Solo diez habian muerto en la batalla, pero habían sido rendidos con honores en un funeral en sus ciudades natales.
De vuelta en Banderbill revisé como estaba la biblioteca. Un nuevo bibliotecario asistente estaba reescribiendo los escritos que se habían estado recobrando por los aportes de todos los ciudadanos y la de los elfos en Lindos.
-Señor Biblios, es un honor conocerlo -me dijo mientras reescribía un libro sobre la vida de Bhargaras -Sé sobre sus aventuras y será un honor leerlas y que luego permanezcan aquí. Por cierto, mi nombre es Scriptas Memarie.
-Gracias por lo que ha dicho. Habrá que ordenar todo esto ahora que he regresado.
-Por cierto señor, acaba de llegar una carta desde el plaacio Real. El emperador quiere verlo.
-Gracias por el aviso, nos veremos pronto -me despedí.
Llegue al palacio rapidamente y un guardia me dijó:
-Pase, el Emperador lo espera.
El Emperador estaba al lado de Arispar sentado en el trono, al parecer feliz de verme.
-Biblios, el observador, el nuevo comandante Arispar me ha informado de lo que ha hecho- me dijo el Emperador orgulloso -Por lo que lo nombro "Miembro honorario de la Armada Real Imperial".
Estaba extremadamente sorprendido. Yo, un bibliotecario de nacimiento, era ahora miembro de la Armada. Algo que nunca hubieran creído mis padres, ni ninguno de mis familiares. Ni yo.
-Gracias señor, es un honor recibir este titulo.
-Es un honor dartelo ,ahora me gustaría que me cuentes lo que pasó allí. ¿Tienes dibujos?. Excelente.
Empezé a contarle lo sucedido mientras le mostraba los distintos dibujos que había hecho mientras pensaba, ¿Yo hice esto?, asombrado por la valentía que nunca antes había tenido.
Fin del primer libro: La busqueda del pergamino olvidado.
Offrol:No se realmente si seguire con mi historia. Tal vez vean otros de mis pergaminos en el Salon Principal o la misma historia continuada.
PD:Quiero agradecer a Galaham y a Gotmoth por incentivarme a continuar la historia de "El observador"