¡Buenas!
Revisando algunos archivos viejos en mi computadora, me encontré con esta historia que escribí hace unos años en la biblioteca del Servidor Español (En la epoca dorada de Rol de Glokark, Showcker y "Los Tres").
Me pareció bueno repostearla en este subforo con un par de modificaciones. Si alguno se atreve a leerla toda (=P), bienvenido sea. Voy a postear los dos capitulos faltantes cuando termine de darles una revisada.
Memorias de Traukel Bembarin
Hacia la ciudad fría
-Bien enano, hora de pagar tu deuda -me dijo Fenkgol. Unas semanas atrás había sido robado por unos ladrones en los bosques de Ullathorpe y para vivir le había tenido que pedir oro al gnomo, el único que había confiado en alguien de mi raza. Fue un error, ya que poco después me di cuenta de que su ambición era tan grande que no le importaba si mi vida se veía comprometida con tal de que le pagara.
-Mira Fengkol, no he podido conseguir nada de dinero aun, pero quizas pueda hacer algo más para pagarle... -le pregunté. Siempre trataba de ser cortes con los demás, cosa no común entre los de mi raza. Yo ya me había distanciado de los enanos de las minas para poder ser un guerrero y deje de usar sus costumbres, como gruñir al hablar y enemistarse con todos los que veían, algo que definitivamente no era el punto fuerte de la inteligencia de la mayoria de mi especie.
-He encontrado un viejo manuscrito junto con un mapa, trazado hace tiempo por unos mineros, supongo que enanos. Esta escrito en un idioma que yo no puedo entender pero tu tal vez si.
Me dió el pergamino. Estaba escrito con unas runas usadas por los enanos. y por suerte no había olvidado lo aprendido en las cuevas. El pergamino decía:
En las tierras frías hemos de encontrar
Lo que ningún humano ha de hallar
En Tiama se encuentra
El deseado mineral
A lo alto del pico nevado
Donde abundan los malvados
Se cubre y se descubre
El sagrado metal
Con propiedades maravillosas
Resistente contra todas las cosas
Con lo único que es posible extraerlo
Es con las herramientas ponzoñosas
-¿Que dice? -me pregunto el gnomo, que no estaba acostumbrado a la escritura trivial de los enanos.
-Al parecer a lo mas alto de la montaña de Tiama, hay un metal impenetrable y muy valioso. Parece que hay algo peligroso custodiándolo también. Aunque estoy realmente confundido con lo ultimo."Con lo único que es posible extraerlo es con las herramientas ponzoñosas". ¿Que querrá decir?
-Pues ya lo averiguarás, toma el siguiente barco a Tiama y consígueme ese "mineral sagrado". Estoy seguro que algún caótico pagará mucho por esto.
Tomé mis herramientas y mi hacha y me dirigí hacia el puerto de Nueva Esperanza, pensando en que peligros tendría que enfrentar para llegar a ese monte nevado y si realmente podría volver con lo pedido.
O simplemente, si podría volver.
Una nueva pista
-Ya estamos llegando a Tiama -anunció con un gruñido el enano que navegaba el barco.
Tome las cosas que había traído y me vestí con mi armadura de cuero. Poco tiempo después ya había desembarcado en "el continente helado".
Mire una vez mas el mapa que se encontraba del otro lado del pergamino. Estaba bastante desprolijo en algunas zonas, se sabe que los enanos no son buenos dibujantes o en cualquier arte, para el caso y se conformaban con entender sus ilustraciones.
Por lo que recordaba, la flecha con doble punta significaba que, para lo que había sido creado el mapa, se encontraba allí. Sin embargo normalmente traía una nota debajo de esta flecha y este no la tenia. Me decidí por simplemente llevar algunas provisiones y buscar la forma de subir la alta montaña o monte de Balsin, como decía el mapa.
Había recorrido unos pocos kilómetros, unos cuatro o cinco, pero el frío que me azotaba hacía que el viaje se hiciera el doble de largo. Además una fuerte nevada, una de las mas fuertes que había habido en Tiama, según me había dicho el vendedor de alimentos, hacía que el viaje se hiciera aun mas largo y peligroso.
Me dispuse a revisar de vuelta el mapa cuando logre ver a lo lejos una figura casi imperceptible cubierta con una capa, aunque la perdí de vista inmediatamente. No había pasado mucho cuando ví que algo con una punta venía volando hacia mi, directo como una...
Agache la cabeza y escuché un silbido, sabiendo que esa flecha no me había matado únicamente por mis reflejos. Preparé mi hacha, listo para atacar a lo que sea que viera.
Pero no veía nada. Solo nieve sobre nieve, blanco sobre blanco. Escuche entonces unas pisadas y una respiración silenciosa, justo detrás de mi...
En un rápido movimiento ataque con mi hacha al extraño, que estaba justo detrás de mi. El cuerpo, ya muerto, cayó encima mío, derramando un liquido verdoso sobre el mapa, que aun tenía en mis manos. Era veneno. El atacante sería seguramente un druida que habría preparado un liquido mortal, para matar rápidamente y sin ruido a la gente.
Arrojé el cadáver al piso y traté de secar el mapa. Sin embargo comprobé que no estaba húmedo, sino completamente seco, como si el pergamino hubiera absorbido toda la poción.
Miré al mapa y noté que unas letras verdes habían aparecido, justo debajo de la flecha de doble punta:
Luego de leerlo esbocé una sonrisa, ahora ya sabía como llegar a la cima.
Inmediatamente me puse en marcha hacia el este, con el frío y el cuerpo de un desgraciado renegado detrás...



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