MasGox: La historia
Inicio de una vida
Esfuerzo. Ese sería la palabra que distingue mi vida de las de otros. Creo que cada uno tiene una palabra para describir su vida. La mía , sin lugar a dudas, es esa.
Desde pequeño, tuve que sobrevivir, no vivir. Mucha gente piensa que es lo mismo, pero no es así. Cuando mi madre dio a luz, casi muere de dolor, pues no estaba en condiciones de hacerlo. Era una noche fría, con lluvia y granizo golpeando el techo de mi humilde cabaña, donde me crié por 10 hermosos años, los mejores de mi corta vida. El parto fue doloroso, y casi muere mi madre. Mi padre, varios años después me reveló que casi muero, pues el aire se me hacía muy denso para respirarlo. Fue un milagro, como si la mismísima muerte quisiera retrasar mi partida hacia el Más Allá. Sin embargo, pude resistir a esa noche, y así dio comienzo mi vida...
Mi familia, como ya les he dicho, era muy numerosa, y pobre. Vivíamos cerca de la gloriosa Banderbill y de la aún no destruida Arghal, que, aunque no sean comparables, era una esplendorosa ciudad, llena de alegría y vida. Para ser más precisos, nuestra vivienda se hallaba a metros del río Arghal, que, como la ciudad que lleva su nombre, aún no había sido arruinado por las Hordas del Caos. Tenía aguas cristalinas y transparentes, y puras como el aire de bosque.
Crecí rápidamente, educándome en la naturaleza. En esos tiempos, cuando debía de tener unos 3 o 4 años de edad, pensaba que la vida era hermosa, que no existía el dolor ni la tristeza, aunque aún no la había sentido. Creía que mis apdres eran dioses, y mis hermanos, compañeros de juego. De mis diez hermanos, cuatro de ellos tenían aproximadamente mi edad. Otros debían de tener 6 más que yo, y los dos restantes, se los podía considerar guerreros, pues poseían barba y mucha fuerza. De los cuatro de mi edad, yo era el más inquieto, astuto e inteligente. Aunque no poseía mucha fuerza, tenía una gran agilidad para esquivar golpes, y muchísimo valor.
Cuando, a los 6 años, descubrí la maravilla que es el pensamiento lógico y el razonamiento, mis padres me confiaron la historia de su vida. Mi hermosa madre era una elfa clérigo imperial, que atendió al mismísimo Emperador varias veces. Mi padre, fuerte y valiente, era un hábil Asesino elfo drow perteneciente a la Armada Imperial, capaz de asesinar lobos feroces de una sola cuchillada de su daga, hecha de plata y con un hermoso mango de madera tallado. Yo, su descendiente, había heredado la piel y raza de mi padre, y los hermosos ojos de mi madre. También heredé la valentía de mi padre, algo que solo dos de mis hermanos tenían. Pero lo que me caracterizaba a mí era mi habilidad de usar artes mágicas. Cuando, a los 7 años, aprendí a leer, encontré un libro extraño debajo de la cama de mis padres. Buscaba un lugar para esconderme, pues estábamos jugando a perseguir al otro, y era mi turno de ser perseguido. Decidí, apresurado por los pasos de mis hermanos, esconderme debajo de allí. Al meter todo mi cuerpo debajo del lecho de mis padres, toqué algo, y allí estaba. Lo agarré, y empecé a leerlo, o al menos intentarlo. Decía: “ Hechizos “ y estaba escrito en tinta. Para facilitar la lectura, leí en vos alta una frase que decía “ Rah Za Lu”. Luego comprendí mi error, pero era muy tarde. Un destello de luz se disparó de mis manos, y me empujó hacia atrás, contra la pared. Me quede mudo de asombro al ver que el hechizo salía disparado, y se perdía en el cielo. Mi padre fue corriendo hacia la cabaña. Al llegar, no me reprendió, sino que me hizo sentar en la mesa, y me explicó que, mis padres, al conocerse, le servían a Arispar, quien era el actual emperador. Un día, mi padre vio a una joven salir del palacio, escoltada por 2 guardias. Se maravilló por su belleza, y ella, al verlo, quedó impresionada por su fuerza. Cuando los guardias la dejaron, por orden de ella, a solas, el joven asesino le preguntó su nombre. Luego de varios encuentros así, se fueron conociendo más, hasta que un día, el mismísimo emperador los vio. Furioso, pues creía que ella era de ÉL, mandó a un guardia a torturar al Elfo Drow. Mientras tanto, fingió un dolor de cabeza para que su clérigo viniera. La joven, sin saber lo que Arispar había mandado a hacer, le curó el dolor, y se fue. Mientras tanto, mi padre era torturado sin motivo ni piedad por los guardias.
Sin embargo, mi madre, llamada Thari, al pasar los días, descubrió las torturas que recibió su compañero. Enfurecida, decidió hacerle pagar a Arispar por el acto atroz que había ordenado hacer. Puso un brebaje especial en su infusión, que, si el rey no lo hubiera mezclado con una galleta, hubiera muerto. El brebaje, si no se hubiera contrarrestado, causaba gran debilidad por unos días , hasta provocar la muerte. Como el cruel Emperador lo bebió con una galleta, la poción no lo afectó demasiado.
Aunque esto último mi madre lo supo después, fue a buscar a su amado, y lo encontró tendido en el suelo ,en el puerto. Le contó rápidamente lo sucedido, y juntos decidieron abandonar la ciudad para siempre. Arispar, enfurecido, mandó a buscar a la pareja, pero, por suerte, se hallaban lejos de la ciudad. El Emperador ordenó que, quien los encontrara, tendría una hermosa recompensa. Nunca nadie los encontró, gracias a Barrin. Luego de esto, encontraron la cabaña en donde viví por 10 largos años, hasta el día en que...
¿En qué? Se preguntaran muchos lectores. Pues, estos hechos que pienso narrar a continuación, separan la infancia de la vida adulta de MasGox.
Continuación del relato(para mostrar mi otro gusto, decido continuar el relato en forma de 3° persona, y no como 1°, como venia haciendo antes) :
Una vida, dos mitades.
"Era una noche fría y oscura. Una llovizna tan helada como el mismísimo hielo caía sobre las tierras de Imperium. MasGox se hallaba acurrucado en un rincón, viendo la lluvia caer y caer. De repente, se dio cuenta de un hecho extraño, y les contó a sus hermanos. El río se estaba volviendo de un color marrón como la madera del roble, y luego, rojo como, como.... La sangre. Llamó a sus padres, y todos vieron el horrible espectáculo. De repente, se escucharon golpes y pasos. Luego, algún que otro caballo. Nuestro padres nos dijeron que esperara adentro, junto con mi otro hermano. Los demás salieron a investigar que sucedía. El joven nigromante, pues ya conocía artes de magia oscuras y por lo tanto se le podía atribuir este nombre, se escondió junto con su hermano bajo tierra, en un agujero oculto en un rincón. Se escucharon voces, y luego espadas chocando. Se escuchó un grito, y varios más. Luego, el silencio volvió a reinar. El joven e inexperto mago, salió a ver que es lo que sucedió. Vio a sus hermanos y sus padres muertos, y se largó a llorar. Vio a su hermano acurrucándose para dormir, llorando silenciosamente. Decidió hacer guardia, pero el sueño, junto con la tristeza que sentía, lo vencieron. Se durmió profundamente, hasta que el Sol se elevó.
Se despertaron al amanecer, y se dirigieron hacia el Sendero del Norte. Allí encontraron a un extraño campamento, sitiado en un claro, al costado del sendero. Tenían estandartes naranjas y una especie de espadas chocando entre sí. Habían muchos hombres y mujeres heridas. Un grupo reducido de personas curaba a los heridos, que debían de ser alrededor de 100. MasGox decidió acercarse a ellos, pues había cargado por varios kilómetros a su hermano, y estaba muy débil. Se arrodilló en el suelo, y un hombre se le acercó. Lo único que pudo pronunciar, antes de desfallecer, fue:
-“Por favor, cuide a mi hermano”.
Luego de esa simple frase, cayó al suelo.
Horas más tarde, se despertó. Descubrió que no estaba tendido en el suelo, sino se hallaba en una cálida carpa, con un manto de lana y otro de cuero cubriéndolo. Se levantó de su “lecho”, pero casi se cae pues estaba agotado y mareado. Se quedó mirando a la entrada de la carpa, y vio a un joven hombre, de cabellos dorados y piel mestiza entrar al refugio. Lo reconoció inmediatamente, pues era quien lo había ayudado, cuando iba a desmayarse. El humano le acercó un brebaje caliente y un pan de maíz. Luego de terminar su comida, le preguntó como se llamaba:
-“Mi nombre es MasGox “ le dijo el joven.
A lo que el humano respondió:
-“Pues bienvenido al campamento republicano, MasGox. Mi nombre es muy conocido en este lugar. Soy Zurack, comandante de la República.”
Luego de hablar sin cesar por varios minutos, el humano se retiró. El nigromante se hallaba agotado, así que se retiró a dormir.
Al otro día, ya con su ánimo y fuerza recuperados, preguntó donde se hallaba su hermano. Una joven elfo le respondió:
-“Zhaerek, ¿has dicho? Creo que lo he atendido. Esta mañana se lo llevaron hasta la arenosa Rinkel, para trasladarlo a la gloriosa Suramei, pues se hallaba muy delicado.”
Estas palabras cayeron cual roca en el ánimo del nigromante. ¡Su hermano, su querido hermano, se hallaba lejos de él! MasGox, entristecido, se retiró a su carpa, donde decidió dejar el campamento para llegar a Surei, pues así nombraba el joven a esta ciudad. Cuando el Sol se retiró bajo el horizonte, cogió su bolso, preparado horas antes, y se dirigió a la ciudad más grande de todo Imperium: Banderbill.
Al llegar allí, decidió dormir en un callejón, al lado de una casa residencial. El dueño del lugar, al verlo, lo despertó e intento echarlo, pero el elfo drow, muy astuto, le preguntó si tenía algún trabajo para él, pues necesitaba dinero para el pasaje. El humano le dijo que sí, y lo hizo entrar.
Le ofreció hospedarlo allí, a cambio de que mañana empezara sus servicios.
Al otro día, MasGox se levantó apenas despuntó el Sol. Se dirigió a la cocina, donde lo esperaba el hombre para darle su primer trabajo. Durante todo el día, estuvo cosechando y sembrando todo tipo de vegetales, y cuando llegó la noche, se hallaba exhausto. Recibió su paga, y se fue a descansar.
Esta rutina se repitió cada día, en cada mes, durante 3 largos años. Sin embargo, cada día que pasaba, los trabajos eran más arduos y agotadores, y la paga era menor. Un día 3 monedas de oro, otro 2 de oro y 5 de bronce. Así, la paga se redujo hasta el punto que lo único que podía comprar era un par de manzanas de mediana calidad. El trabajo, sin embargo, fue aumentando hasta que el nigromante no tuviera tiempo ni para comer su comida tranquilo. Empezó a hartarse de este abuso por parte del Armada, y por lo tanto, empezó a odiarlos a todos. No solo por estos maltratos de su amo, sino por los que recibía de otros ciudadanos, que , pensando que él era un pobre debilucho, se abusaban de él, pues no encontraban otra actividad más interesante.
Esto siguió hasta que, en el trigésimo sexto mes, decidió abandonar la casa y alejarse de allí. Sin embargo, la huida había sido planificada hace varias semanas, cuando se le vino esta idea a su cabeza. Había escondido parte de su ración diaria debajo de una manta, junto a su mochila y unas monedas, para tener todo listo. También guardó en su mochila una brújula, comprada a un comerciante que pasaba por allí. Había además una daga, la mismísima daga de su padre, el antiguo libro de hechizos, que leía en silencio escondido para que su amo no lo descubriera y castigará, y por último, un collar de su madre, con un hermoso rubí, y una cadena hecha de oro.
En busca del hermano perdido
Así pues, cuando la oscuridad reinaba sobre la ciudad, MasGox huyó sigilosamente de la ciudad. Siguió el Sendero del Norte hasta llegar a la bella Ullathorpe, hogar de los mejores sastres de las tierras imperianas. Luego de pasar la noche allí, siguió su rumbo hasta la fortificada Nix, conocida por su gran y majestuoso puerto. Cuando arribó a la ciudad, se hallaba terriblemente agotado, así que decidió pedirle a una familia hospitalidad por esa noche. Ésta se la dio, y MasGox, por primera vez en mucho tiempo, pudo dormir pacíficamente y bien abrigado.
Al otro día, se levantó a mitad de la mañana, y , luego de despedirse de la amable familia, se puso en rumbo al puerto. Allí, el comerciante principal le avisó que el galeón dirigido hacia las costas de Illiandor, pues no había viaje directo hacia Suramei, salía en unas 6 horas. Así pues, el nigromante decidió explorar la ciudad mientras esperaba hasta la caída del Sol. Visitó el banco, el local de pesca, la taberna y algunas casas hechas de madera proveniente de los hermosos bosques de la ciudad de Ullathorpe.
Una vez que terminó el improvisado recorrido, volvió al puerto, y esperó durante un rato la llegada del galeón. Cuando la embarcación tocó tierra, MasGox pagó al comerciante el pasaje correspondiente, e ingresó al barco. Minutos después de partir, se acostó sobre una manta, y se durmió profundamente, mecido como lo hacía su madre cuando él era solo un niñito.
Despertó súbitamente. Una fuerte tormenta estaba llevándose a cabo por donde el galeón estaba. Caían truenos y rayos, y gotas gruesas como el cristal. La nave se balanceaba de lado a lado, sin poder controlarse, azotado por el fuertísimo viento y las fuertes olas. Gran parte de la nave se hallaba inundada, pues entraba mucho agua hacia el interior de la nave. El joven se levantó de un salto de donde dormía, e, intentando mantenerse en pie, quiso llegar hasta una zona elevada del galeón. De repente, una ola gigante, del tamaño de un fango azotó la nave del lado en que estaba caminando, y MasGox cayó al piso. La nave se inclinó hacia un lado, y arrastró al elfo drow hacia la baranda que evitaba que los tripulantes cayeran al mar. MasGox golpeó la baranda con su cabeza, y se desplomó inconsciente, mientras la nave seguía hamacándose, sacudida por las olas...
Abrió los ojos. Se hallaba en un sillón, cubierto por una capa hecha de cuero de vaca y piel de lobo, y adornado con una trama dorada. Descubrió que no estaba en el barco, sino en tierra firme. Un elfo drow, vestido con una armadura naranja, le dio un jugo de frutas y un par de manzanas. Mientras comía, el piel oscura empezó hablando:
-“Tienes suerte de estar vivo, forastero. Muchos, al recibir semejante golpe, mueren instantáneamente. Por suerte, ese no fue tu caso. Antes de preguntarte quién eres, y qué deseas, me presentaré. Soy Thargivox, miembro de la Rebelión. Desde ahora, siéntete como en tu casa, pues te he dado hospitalidad.”
Cuando MasGox terminó de comer, se dio cuenta de que ese nombre le resultaba conocido, pero no recordaba de donde lo había escuchado. Sin embargo, continuó dialogando con el amistoso elfo drow.
-“Mi nombre es MasGox, y soy un seguidor de las artes oscuras.”Ante estas palabras, Thargivox se sorprendió, pero por extraño motivo, no desenvainó su espada. MasGox continuó:
-“No me debéis temer, pues no le he hecho daño a nadie aún. Ni tengo intenciones de hacerlo. He venido en busca de mi hermano, mi único hermano, que fue embarcado hacia estas tierras hace unos 10 años.”
A lo que Thargivox respondió:
-“Tienes suerte de saber donde se encuentra tu hermano. El mío, nunca he visto ni oído nada acerca de él. ¿Cuánto tiempo deseas quedarte? Debo partir a buscar víveres a Suramei, por lo tanto, debo calcular cuanto necesitaremos los dos.”
-“Mi intención no es quedarme mucho tiempo aquí. Si no es molestia, quisiera pasar la noche aquí, y mañana apenas despunte el Sol, dirigirme a Suramei”.
-“Haces bien, estos caminos no son ideales para transitar de noche. Además, el recorrido es muy extenso, y te demorará un buen tiempo llegar hasta la ciudad. Te daré víveres para 2 días, aunque creo que con medio día de viaje alcanzará.”
El hechicero agradeció la ayuda del republicano, y cuando este partió, se quedó meditando y pensando, hasta que el sueño lo venció."
La batalla de la raza
MasGox, como venía haciendo desde que se internó en la Naturaleza, se levantó apenas el Sol se asomó. Comió un pan de maíz que le había robado a un humano, junto con una botella de agua. Se dirigió, como era su rutina, hacia el norte, cerca de la ciudad de Illiandor. Allí, vio algo fuera de su rutina: un elfo drow, que después descubriría que era nada más ni menos que Thargivox, saliendo a cazar. Como un animal al acecho, se escondió detrás de unos arbustos, y se fue acercando lentamente. Cuando estuvo a tan solo una mano de su pie, se abalanzó sobre su víctima, y le sujetó el tobillo para derribarlo. Casi lo logra, si no ser porque el otro drow se arrojó al suelo sobre su víctima, y le clavó una flecha en un pie. Como nunca antes, MasGox sintió tanto dolor, e ira al mismo tiempo. Sujetó firmemente su daga, y empezó a clavarla en donde pudo. Pero Thargivox le asestó una patada en el medio de su cara, que lo hizo llorar y MasGox tuvo que soltar al otro drow. Thargivox aprovechó ese momento para darle varios golpes en su cara, y mientras tanto, le clavaba más hondo la flecha. Pero justo cuando el nigromante no ofrecía más resistencia, Thargivox se detuvo, para asombro de MasGox. Lo sujetó y lo arrastró, luego lo hizo sentarse contra un árbol. Luego de depositar las armas lejos del alcance del nigromante, se sentó en la hierba, y no le dijo nada más que:
-“¿Por qué?”
El nigromante se quedó atónito, esperando que el noble republicano lo liquidara o lo hiera. Pero solo se le quedó mirando, hasta que le dijo:
-“Si quieres matarme, puedes hacerlo. Estoy caído, cansado, y no ofrezco resistencia. De lo que hagas se decidirá tu destino.”
En ese momento, en MasGox se libraba una batalla entre dos partes de su cuerpo: el corazón, y su instinto. Su corazón, que volvía a nacer, le obligaba a rendirse, y a unirse a las fuerzas que él había matado. Su instinto de elfo drow, le decía que tenía que seguir el camino de la oscuridad, y matar a aquél ser. Finalmente, decidió tomar una decisión.
MasGox se levantó ágilmente y agarró una brillante daga, la suya, y se acercó a Thargivox. Levantó la daga, y la empuño po el mango firmemente. Luego, la bajó.... Y un grito se escuchó.
Pero no se derramó más sangre. La daga se clavó a un pelo de la cabeza de Thargivox. Y el grito furioso provino de MasGox . Luego, entre lágrimas, se tiró en la hierba, y le dijo, sollozando:
-“¿Qué, qué puedo hacer...?¿Qué puedo hacer para remediar mis errores?” preguntó.
Thargivox tomó aire y le dijo:
-“¿Qué es lo que puedes hacer? Pues eso está en tu decisión.”
-“Pues ya lo he decidido. Me uniré a la República”.
La expedición
Pasaron varios meses. MasGox se hallaba en la ciudad republicana de Suramei, listo para salir de caza, cuando vio un aviso en una puerta. Éste decía:
''Señores, la oportunidad de demostrar su valentía a llegado. Aquí, en estos días marcharemos hacía lugares donde ningún hombre a pisado. Muchos... tal vez mueran, pero es un sacrificio que hay que hacer, así que los espero en el centro del a ciudad...
Saludos y gracias, cordialmente Shtonk''
Sin dudarlo, se fue a su hogar a prepararse para la aventura.
Al día siguiente, salió al encuentro de los demás, y juntos partieron. Entre el grupo se encontraban ArlockII ; Shtonk, el líder ; Zhaerek, un joven mago, y otros. Eran un grupo numeroso, formado por las 5 razas de todas las tierras de Imperium. Caminaron por los bosques hasta hallarse en un claro. La noche caía, así que Shtonk ordenó armar un par de fogatas y dormir, pues sería un largo día. Los viajeros aprobaron su sugerencia, y uno a uno, cayeron dormidos.
Horas más tarde de que la luz proveniente del Sol volviera, prosiguieron camino hacia la Torre de la Soledad, donde debían hallara el báculo. Nadie se percató de que estaban siendo observados...
El sacrificio
Pararon a descansar unos minutos. MasGox se sentó cerca del líder. Todo estaba tranquilo, solo se escuchaban a las aves cantar. De repente, una flecha se disparó de entre unos árboles, y se clavó en un árbol, a metros de la cabeza de ArlockII. Todos se levantaron, desconcertados, y tomaron sus armas, aunque no sabían de donde provenían las flechas. Dos flechas más fueron a parar en los árboles, y justo Shtonk gritó: “¡Miren!”
En ese instante, dos arqueros con armaduras de las Hordas caóticas corrían hacia ellos, con ballestas en sus manos. Al verlos, MasGox recordó la matanza de su familia, 16 años atrás. Pero, en vez de embestir contra ellos, fue a tomar refugio. Segundos después, sucedería lo que el destino había decidido hacer con él...
Vio a su líder estático, presa del terror y el pánico, inmóvil como una piedra .También vio como un caótico disparaba una flecha hacia él. Por último, se dio cuenta que tenía un tiro perfecto si es que le lanzaba un hechizo al caótico. De nuevo, se debatía si vengarse o salvarle la vida su líder. Inmediatamente, y sin dudarlo, se interpuso en la trayectoria entre la flecha y Shtonk, que no había reaccionado aún. Se arrojó, y la flecha se le clavó en su pecho. Se desplomó, herido de muerte sobre el suelo. Vio a Zhaerek lanzarle un hechizo, que, al mezclarse con el Ráfaga Ígnea de ArlockII, provocó un devastador combo que sacó volando a ambos arqueros.
Pero todo se empezó a nublar y ponerse oscuro, como si cayera la noche... Tomó aire, y exhalo por última vez. Quedó tendido, inerte.
MasGox, el nigromante de 26 años, había muerto.
La promesa
Thargivox se despertó sobresaltado. Algo terrible había sucedido, lo presentía. Tuvo la visión de MasGox muerto. Y luego otra visión. La de su hermano cuidándolo y llevándolo a cuestas. Y de repente, todo se aclaró.
Thargivox se percató de algo: MasGox era su hermano perdido.
Al día siguiente, fue a buscar su cuerpo, y lo trajo hasta la ciudad de Suramei. Allí, realizó el entierro. Muchas personas lo presenciaron. Luego, Thargivox se quedó llorando. Pero antes de irse de la tumba, le prometió a MasGox vengar su muerte, y hacer que cada republicano conozca su valiente acto.
Al otro día, Thargivox cogió las pertenencias de su hermano, y junto con las suyas, las guardó en un bolso y partió de Suramei. Dejó la ciudad, y se dedicó a mejorar sus habilidades. Tenía solo un objetivo: cumplir la promesa hecha a su hermano.
Y esta es la historia de MasGox, el nigromante elfo drow republicano. Y de los comienzos de su hermano, Thargivox.
PD: Si es necesario, muevanla a Libros. Creo que va allí, pero no estoy seguro.