Recopilación de una antigua historia.
Nuevos pergaminos se adhieren a ella.
Pero cómo volver a llenar estass hojas sin tener el cmoienzo?
Es por eso que antes de seguir.
Revivo la historia.
Saludos!
Barbak-Rey de los MaresHace mucho tiempo, en medio de un ataque de la flota Imperial a una pequeña embarcación pirata una madre dio a luz a su hijo, Ragnak. Los Armadas llevaron a los piratas presos uno por uno hasta que se encontraron con la madre y su esposo. Los Armadas decidieron dejarlos en el puerto de Banderville, cambiaron unas palabras con los nuevos padres, y llevaron a los piratas a la cárcel.
Los padres se mudaron a Nix y realizaron trabajos manuales para ganarse la vida. Como la mayoría de las personas dormían en las casas de vendedores o cerca del muelle, los privilegios de una casa no estaban ni cerca de su situación. Años después el pequeño Ragnak ya tenía 16 años, un día como cualquier otro un grupo de Armadas se presentaron ante sus padres, no vinieron a preguntar, solo a avisar. Ese mismo día toda la familia fue llevada a Banderville, Ragnak fue dejado afuera mientras hacían pagar a sus padres los delitos cometidos, o eso parecía. Lo único que Ragnak vió fue a sus padres tirados, un soldado salió, miró a Ragnak y exclamó
-Tus padres han muerto muchacho, lo siento
-¿Cómo que han muerto?, para esto nos trajeron entonces, para asesinar a mis padres.
-No, no muchacho, íbamos a dejarlos en libertad una vez que pagaran el precio de la misma. Pero sus cuerpos no resistieron, fue debido a esa asquerosa vida de piratas que llevaban. Tienes la protección de la Armada Imperial, muchacho.
-¿¡De qué me sirve recibir el apoyo de alguien que asesinó a mis padres!? Me dan asco todos ustedes que creen que luchan por la libertad y la paz.
Ragnak echó a correr, nadie lo detuvo, era sólo un chico perdido, no había futuro para él.
Ragnak llegó a salvo a su casa, un árbol con algo de ropa, su ropa, la de sus padres la tenían los Armadas, sus padres sabían que el día llegaría y sólo dejaron en su casa las cosas de Ragnak. No tenía forma de ganarse la vida, pidió limosna hasta que nadie pudo darle o no quiso, lo mismo daba.
Finalmente no tuvo otra chance que ir con el entrenador, un hombre recostado en un árbol muy peculiar, de color rojo sobre una colina. El hombre miró a Ragnak con frialdad, pero finalmente sacó de sus cajas 100 pociones rojas, 100 botellas de agua, 100 manzanas y unos ropajes.
-Muy bien, ¿sabes como funciona el sistema verdad?- preguntó el hombre
-Sí, claro, devuelvo todo lo restante cuando cumpla mi entrenamiento.
-Muy bien, ah y por favor no gastes suministros si no tienes hambre ni sed sólo para no devolverlo, ¿Quieres?
-Seguro-dijo Ragnak con desinterés.
-Por último, dime tu nombre para que te anote.
Ragnak dudó un momento y respondió- Barbazul, Barbazul es mi nombre.
El hombre ni se inmutó, anotó el nombre y dijo- Bienvenido al mundo, muchacho.
Así Barbazul entrenó duramente para poder convertirse en un luchador formidable, pero un guerrero sin espada no vale nada, de modo que tuvo que conseguir gente de la clase trabajadora que cumpliese lo que necesitaba para convertirse en un guerrero formidable.
Barbazul tuvo 3 amigos orcos que lo ayudarían en todo el trayecto. Axeman Pro, talador de Nix quien murió en la batalla del nacimiento de la República,
Pipo Pescador II, el pescador que organizaba fiestas en palacio, conocido por todo el Nw Dg y principalmente por todo aquél que intentaba entrevistar o que ingresaba a palacio en una de sus fiestas. Pipo Pescador I fue el último orco en hacerse amigo, su nombre salió del anterior y con él Barbazul cumpliría una etapa de relajación por todo el mundo.
Sin embargo, volviendo a la situación actual, Barbazul contrató a Axeman Pro para que le hiciese un Galeón. Por supuesto sabía lo que tardaría así que Barbazul se retiró por un buen tiempo del mundo conocido.
Barbazul viajó por todo el mundo, nadie vió su rostro, iba encapuchado por cada rincón, y fue adquiriendo experiencia. Cierto día estaba navegando junto con Pipo Pescador cuando se encontró con un enorme orco, estaba gritando y matando todo ser viviente que se cruzaba en su camino, cuando reinó la paz, al no haber ningún adversario Barbazul posó su espada en el piso y se colocó detrás del orco pero a unos cuantos metros. Cuando el orco escucho un ruido tras de sí, volteó para encontrarse con un enano encapuchado, parecía ser un criminal de modo que sin titubear, atacó con toda la furia.
Barbazul esquivó a su adversario sin atacarlo, cuando el orco finalmente se agotó, se quedó parado esperando a que recobrase el aliento. Finalmente el orco esbozó una sonrisa y exclamó
-Veo que eres bueno esquivando golpes, no eres mala persona o me hubieses dado ya algunos en lugares certeros. Mi nombre es Gotmoth, ¿Y tú quién eres?
Barbazul se quedó parado un rato con la espada clavada en el suelo, al final, exclamó
-Mi nombre es Barbazul, el pirata
-Saludos Barbazul, no veo qué hace un pirata en medio de un bosque, deberías de estar en agua con tu embarcación.
-Estoy esperando a que mi embarcación se termine, por lo pronto veo que sois alguien experimentado en el arte de la guerra.
-Ciertamente puedo ayudarte si es lo que buscas, si me lo permites, podré tomarte como… Bien, como diría un viejo amigo, como a mi discípulo-Gotmoth decía esto con un aire de superioridad que Barbazul notó bastante bien.
-No hay problema, estoy en un mundo que sinceramente no comprende a mi gente, cuanto más aprenda mejor.
-Te guiaré por los caminos de la rectitud y tal vez algún día serás un gran Armada.
Después de una pausa que inquietó a Gotmoth, Barbazul respondió
-He de avisarte que soy neutro en sentido faccionario, ni el Demonio ni el Rey dan justificaciones como para que yo me una a ellos, de modo que no lograrás convencerme.
-Bien el camino por delante es largo, veamos si lo que dices es cierto.
Barbazul pudo conseguir su preciada embarcación (un impetuoso galeón) al poco tiempo, y siguiendo las recomendaciones de su maestro, partió por todas las tierras del Imperium, una noche en una taberna de Illiandor, Barbazul entró a una taberna a beber algo de ron. Fue entonces cuando un pirata parecía estar alardeando de varias victorias que había obtenido en pueblos cercanos. Su nombre, el Capitán Jhark.
Parecía ser que las tierras del oeste ya no eran lo que habían sido, Barbazul se había retirado al este para poder obtener algo de paz pero los recuerdo de sus pocas luchas y de sus numerosas muertes lo dejaban con una cicatriz interna incurable.
Muchas terribles ocasiones había sufrido. Su primer galeón fue confiado a un extraño que terminó por robárselo y tuvo que mandar a hacer otro. Sin embargo no lo usó demasiado, Gotmoth había dejado de frecuentar las tierras en donde Barbazul se encontraba y esto lo obligó a buscar otro tipo de ayuda. Así conoció a Kroomark, mago imperial quien lo ayudó a entrenar en los diferentes Dungeons de la zona.
Sudor, el sudor de su frente entre los gritos, los Dungeons no son lugares que den a uno ganas de vivir. Lugares horribles en donde la muerte acecha en cada esquina, lugar donde uno encuentra enormes criaturas capaces de hacer sentir a uno como un pobre diablo. Lugar en donde los criminales esperan para dar el golpe final a los inocentes. Barbazul no pudo quitarse imágenes de la cabeza, peleando contra el grupo de criminales que los sorprendió mientras entrenaban con unos ciudadanos del Imperio.
Kroomark es uno de los más poderosos intenta acabar con ellos, pero no es posible si no tiene algún apoyo. Barbazul se lanza con lo único que sabe usar: su espada corta, apenas el criminal se da cuenta de su atacante lo inmoviliza, todo está perdido. Un golpe certero le rebana la cabeza, y Barbazul, cae muerto. Sin embargo su espíritu se despega de su cuerpo y vaga libre por el Dungeon. Poco tiempo después un grito agudo surca el laberinto, un espíritu, idéntico a Kroomark se aparece frente a Barbazul y lo conduce ante un portal, poco tiempo después, frente a un cura, Barbazul siente a su cuerpo regenerarse.
Todo esto es difícil para Barbazul, la crisis de los años de ocio no han hecho nada bien por él. Escucha al pirata alardear de los múltiples saqueos a las ciudades de Nix y Ullathorpe, y de cómo sus tesoros se habían multiplicado.
Esa misma noche Barbazul se dirigió al cuarto del Capitán Jhark y escuchó una radiante conversación, según la cual lo que parecía ser un hechicero le explicaba a Jhark como utilizar lo que él llamaba un “Fragmento de Alkar, La Lágrima del Creador”. Barbazul escuchó atentamente y finalmente salió apresuradamente cuando escuchó al mago enfilando hacia la puerta.
Minutos después Barbazul entró, habló con Jhark un par de minutos, una luz resplandeciente salió de la habitación y al rato, Barbazul salió de la habitación con un aire de grandeza.



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